📝 Resumen ejecutivo
El Banco de Inglaterra ha identificado el clima extremo como un riesgo inflacionario emergente, y la actual ola de calor en Londres destaca cómo los choques de temperatura pueden tensar las redes energéticas y las cadenas de suministro de alimentos. Estas interrupciones impulsadas por el clima podrían mantener los precios al consumidor elevados, complicando el camino del banco central hacia la flexibilización. Los responsables políticos podrían necesitar tener en cuenta los patrones climáticos al fijar las tasas de interés, lo que añade incertidumbre a las perspectivas.