📝 Resumen ejecutivo
La inflación en el Reino Unido cayó drásticamente en abril, del 4,1% al 3,2%, lo que supuso un alivio muy necesario para el Banco de Inglaterra tras meses de presiones inflacionarias derivadas del sector energético. Este descenso se debió a la bajada de los costes energéticos, al disiparse la crisis de suministro relacionada con Irán, lo que situó el tipo de interés oficial por debajo de la previsión del Banco de Inglaterra. Los mercados monetarios ajustaron rápidamente las expectativas de subida de tipos, lo que provocó una caída de la libra esterlina y un alza de los bonos del Estado y las acciones, si bien la persistente inflación en el sector servicios y el fuerte crecimiento salarial mantienen la cautela del Banco de Inglaterra.