📝 Resumen ejecutivo
Los temores por la guerra en Irán han impulsado las rentabilidades de los bonos indios a un máximo de dos años, provocando una fuerte venta de acciones de bancos estatales, ya que unos mayores costes de financiación y unos precios del petróleo en aumento amenazan sus balances. El aumento de las rentabilidades refleja la fijación de precios del mercado ante un mayor riesgo geopolítico y una posible transmisión de la inflación debido a la importación de crudo más cara. Los prestamistas estatales, que ya luchan contra los problemas de calidad de los activos, se enfrentan a una presión sobre los márgenes a medida que aumentan los costes de financiación, lo que exacerba la caída de las acciones.