📝 Resumen ejecutivo
El conflicto de Irán ha puesto de manifiesto la herramienta emergente de China en los mercados del petróleo, capaz de alterar los flujos y precios globales del crudo. La acumulación estratégica de Pekín y las compras continuadas de crudo iraní, incluso en tiempos de guerra, señalan una weaponización de la demanda de energía que amenaza las cadenas de suministro tradicionales y el dominio del dólar. Este cambio presiona a Brent y WTI, al tiempo que fortalece la posición negociadora de China con los productores.