📝 Resumen ejecutivo
Un estudio de la Reserva Federal concluye que los shocks de precios del petróleo ya no afectan a la economía estadounidense con tanta fuerza como lo hacían durante la década de 1970. La mejora de la eficiencia energética, la reducción de la intensidad del petróleo por unidad de PIB y un mercado laboral más flexible han atenuado la transmisión de los aumentos del crudo a la inflación y al crecimiento. Los hallazgos sugieren que el banco central puede responder con menos agresividad a las presiones de precios impulsadas por la energía, aunque el cambio también complica las relaciones históricas en las que confían los operadores.