📝 Resumen ejecutivo
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo extendieron su ascenso, con el rendimiento a 10 años superando el 4,70% por primera vez desde 2007, debido al alza de los precios del petróleo crudo por encima de los 75 dólares por barril, lo que reavivó los temores inflacionarios. La venta masiva de bonos refleja las crecientes expectativas de que la Reserva Federal tendrá que mantener las tasas de interés elevadas durante más tiempo para contrarrestar las presiones inflacionarias derivadas del sector energético. Los inversores se deshicieron de los activos de renta fija, lo que provocó una fuerte caída en los precios de los bonos y un debilitamiento generalizado de las acciones, a medida que cobraba fuerza el argumento de la subida de tipos.